Aquí empieza la increíble historia del futbolista...
"Yo sentía dolores en la cadera, entonces trabajaba en el Banco de la Nación. Por las noches me daba fiebre y los médicos no me detectaban nada. Entonces el Dr. Sotelo y un traumatólogo en el Callao me hicieron sacar radiografías y me dijeron que tenía una posible tuberculosis al hueso o neopalsia en principio"A Perales lo enviaron dónde el Dr. de las Casas para una biopsia, luego le ocultaron su mal pero lo síntomas se hacían más notorios. Los dolores eran tan fuertes que no le permitían caminar. Fue llevado al hospital y en setiembre de 1974 le dijeron que tenía cáncer generalizado, traducido en términos médicos tenía un sarcoma reticular al hueso de tipo maligno.
"Eso es fácil de comprobar. Yo, no miento. Mi historia clínica se encuentra en el Hospital del Empleado, ahí pueden ver que sólo me dieron quince días de vida. Eso fue un golpe tremendo para mí. Llamé a mi hija que estudiaba en San Francisco y le pedí que me consiguiera una cita allá, porque pensé que se equivocaban. A los cuatro días fuí a la Universidad de Stanford y me detectaron lo mismo. Me dijeron que me llevaran a morir a Perú"Sin embargo, el director Dr. Daniels y el subdirector Dr. Bristol le pidieron a Perales que se quede un día más porque el Dr. Kaplan, especialista en Oncología, llegaba.
"El Dr. Kaplan me dijo que nada podía salvarme... pero existía una nueva droga que estaban probando en el tipo de cáncer que yo tenía. Me colocaron una dosis, como para caballo, que consistía en 100 mg. por vía intravenosa. Hubiera podido matarme pero mi corazón, por el deporte, estaba muy sano y fuerte"La siguiente dosis se la tenía que inyectar en los próximos veintiún días pero la vida se le acaba, teóricamente. Sin embargo, continuó viviendo. Le pusieron una nueva dosis y se trajo otras para continuar con el tratamiento en Lima.
"El Dr. Andrés Solidoro ordenó en Lima que me siguiera poniendo la droga. El tratamiento duró año y medio. Al año regresé al hospital norteamericano, causé una gran sorpresa. Ahora estoy totalmente recuperado y en las radiografías que tengo, no sale nada"Agapito Perales señala que cada año se chequea y que, según los análisis, el cáncer ha desaparecido.
"Quiero dirigirme a todos lo que sufren de cáncer. Quiero decirles que lo más importante es tener fe en Dios, desear vivir con todas nuestras fuerzas. Yo recuerdo que me rebelé a la enfermedad, no me desmoralicé y le decía a mi esposa que me voy a salir del cajón. De eso hace ya once años y ahora hay soluciones, hay curas que están en el organismo y en la fuerza espiritual de la persona"Agapito "La Fiera" Perales considera que a él le ocurrió un milagro hecho por Dios y por su gran deseo de vivir. En estos momentos, es un hombre completamente normal y saludable que hace su rutina diaria y se da el lujo de jugar fulbito los fines de semana.

